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    LA CALABAZA

    CALABAZA

    VALOR NUTRITIVO
    (En una ración normal) Calorías totales: 550.
    Hidratos de carbono: 23; proteínas: 2; grasas: 1; vitaminas: A y C.
    ¿Qué aporta este plato? Fundamentalmente hidratos de carbono de alto valor biológico.

    RECOMENDACIONES
    ¿Quién, cómo y cuándo se puede comer? Este plato se suele comer como postre y es muy nutritivo. Puede comerse en todas las edades de la vida. Se abstendrán de tomarlo aquellas personas que estén bajo control de hidratos de carbono: obesos, diabéticos, etc.

    COMPOTA DE CALABAZA
    (Para cuatro personas)
    Ingredientes: 1 kilo de calabaza; \ kilo de azúcar; una corteza de naranja; agua.
    Preparación: Hervir a fuego regular en un cazo la calabaza pelada y cortada a trozos, desprovista de las semillas, con medio litro de agua y el azúcar y la corteza de naranja hasta que esté blanda. Servir en frío.

    Las calabazas

    LA RECOGIDA
    Hay que proceder a la recolección de las calabazas cuando estén completamente maduras, entre mediados de septiembre y finales de octubre. Cuando las hojas y el tallo comienzan a secarse tenemos un síntoma de la maduración de la planta. Las variedades de fruto mediano o pequeño constituyen una excepción, porque maduran de finales de julio a mediados de agosto. La calabazas se recogen cortando el pecíolo lo más cerca posible del tallo, de tal modo que quede por entero unido al fruto.

    CÓMO RECONOCER LA CALIDAD
    La calabazas deben tener el pecíolo intacto. La corteza no debe presentar fisuras ni la pulpa reblandecimientos, que son signos de una excesiva maduración del fruto.

    LA CONSERVACIÓN
    La calabazas se conservan durante un tiempo más o menos largo, en función de la variedad. En general son más susceptibles de conservación las de fruto más grande. En cualquier caso, tras la recolección conviene dejar las calabazas al sol durante 2-3 días, o bien colocarlas durante 1 semana en un ambiente seco, a una temperatura de 22-24 °C, aproximadamente. Esta operación provoca la pérdida de un poco de agua en los frutos, mejorándose así su conservación.
    Después de este “secado”, pueden conservarse las calabazas durante todo el invierno en un ambiente seco y bien aireado, donde nunca descienda la temperatura por debajo de los 10 °C. A temperaturas inferiores, la pulpa puede pudrirse.