Archivos para Conservacion de los alimentos Categoría

    VINAGRE DE ESTRAGON

    VINAGRE DE ESTRAGON
    Vinagre de vino…………500 ce.
    Estragón seco…………….1 cda.
    Se deja en maceración durante un mes y se utiliza como condimento de ensaladas, o para agregar a las salsas y guisos.

    En el mercado

    PARA SABER MÁS
    En el mercado se encuentran pequeños aparatos  eléctricos que sueldan los bordes de la bolsa mediante calor.
    Esta operación también puede llevarse a cabo con la ayuda de una plancha, eso sí, interponiendo entre la placa caliente de la plancha y el plástico que queremos sellar una hoja fina de papel.
    La temperatura de la plancha tiene que ser la correspondiente a fibras sintéticas.
    Las bolsas selladas mediante el calor pueden sutilizarse: por ello, no se eliminan, sino que se pueden cortar lo más cerca posible de la soldadura. Tras haber extraído el contenido, hay que lavarlas con cuidado y ponerlas a secar vueltas. Antes de sutilizarlas hay que comprobar que no estén rotas.

    CÓMO COLOCAR LOS PREPARADOS EN EL CONGELADOR

    CÓMO COLOCAR LOS PREPARADOS EN EL CONGELADOR
    Cómo ya se ha visto, es preferible ultracongelar los productos lo más rápidamente posible si se desean obtener los mejores resultados. Con los congeladores que normalmente se emplean en casa no es fácil lograrlo; no obstante, mediante algunos sencillos trucos podemos acercarnos a la
    celeridad que requiere la ultra-congelación: se trata de un resultado parcial, pero con todo, útil para una mejor conservación de los productos. Las indicaciones que hay que seguir para congelar de forma óptima los productos pueden resumirse así: v Se pone en marcha la función de compresión continua pulsando el interruptor al efecto, al menos 12-24 horas antes de que los productos se introduzcan en el congelador.
    Desde la tarde anterior habrá que poner el termostato al máximo, de tal modo que el congelador alcance rápidamente la temperatura seleccionada. Ello permite bajar la temperatura varios grados por debajo del límite (-18 °C) y, de este modo, preparar el aparato para recibir nuevos productos, reduciendo el tiempo de congelación.
    La elección del momento previo en que debemos poner en marcha la compresión continua depende, sobre todo, de la cantidad de productos que se quiera congelar: cuanto mayor sea la cantidad, mayor será el tiempo. Una vez introducidos los productos, habrá que mantener la temperatura muy baja durante un día entero, y sólo a continuación, podrá pasarse a la temperatura de conservación, poniendo el termostato a la temperatura normal (-18 °C).
    Se coloca el producto en el compartimento de congelación rápida o, a falta de éste, próximo a lo elementos de donde parte el frío (normalmente las paredes). Ello permite obtener una mejor conservación porque, como ya hemos dicho, la rapidez del proceso de congelación, tiene una importancia capital.

    Los contenedores rígidos

    RECUERDE…
    Los contenedores rígidos también pueden emplearse para los alimentos líquidos, prestando sin embargo atención a no llenarlos hasta el borde, pues los líquidos, al congelarse, aumentan de volumen: hay que dejarles un pequeño espacio para expandirse, ya que en caso contrario hacen saltar la tapa o, si ésta es resistente, pueden romper el contenedor.

    Conservacion de los alimentos

    LO QUE NO HAY QUE HACER…
    Hay que evitar los preparados muy grandes, incluso cuando los alimentos que queramos congelar sean muy voluminosos, y ello por dos razones: cuanto mayores sean las dimensiones del preparado de alimentos para congelar, mayor será el tiempo necesario para la congelación;
    con toda probabilidad, es más difícil expulsar todo el aire de un preparado grande que de uno pequeño: el aire deteriora los alimentos;
    antes de ponerlas en el congelador, hay que cerrar herméticamente todos los preparados, para aislar el alimento que contienen del ambiente exterior. Las bolsas pueden cerrarse de distintas maneras: la más frecuente es emplear pequeñas cintas de plástico con alma de metal que se encuentran en el mercado.
    Las cajas de plástico y los contenedores de aluminio se venden, a menudo, con sus tapas especiales; en caso contrario, pueden cerrarse con papel de aluminio o con película transparente. Para mayor seguridad, pueden sellarse con cinta adhesiva.

    CÓMO SE PREPARAN LOS PRODUCTOS ALIMENTICIOS

    CÓMO SE PREPARAN LOS PRODUCTOS
    Uno de los problemas más importantes, cuando se decide congelar una cantidad respetable de alimentos, es elegir las dimensiones del envase.
    Conviene hacer preparados de pequeño tamaño y de forma llana, porque su congelación es más rápida.
    Además, los paquetes pequeños pueden consumirse de una sola vez (envases de una ración): ello resulta ventajoso, pues evita tener que abrir y cerrar sucesivas veces el preparado.
    El oxígeno que contiene el aire, como se ha visto, puede provocar la degradación de muchos alimentos; por ello, cuando se mete un producto en un contenedor, hay que expulsar la mayor cantidad posible de aire.
    Si se emplean bolsas de plástico o papel de aluminio, es preciso, una vez introducido el alimento para congelar, comprimirlos con las manos a fin de empujar el aire hacia fuera por la embocadura. Por lo que se refiere a los contenedores rígidos, por su parte, hay que llenarlos lo más posible, comprimiendo ligeramente el producto para hacer salir el aire de los espacios vacíos que se crean entre los diversos bloques de alimento.
    LA UTILIDAD DE LA ETIQUETA
    Es aconsejable colocar una etiqueta en el preparado, para poder distinguirlo del resto de los existentes en el congelador. Esto se hace también en el caso de contenedores transparentes, como las bolsas de plástico, porque muchos alimentos, una vez congelados, mudan su aspecto y no resultan fáciles de reconocer. Muchas bolsas para congelar llevan ya una etiqueta impresa directamente en el plástico, así como casi todas las cubiertas de las fiambreras de aluminio. En todo caso, si no hubiesen etiquetas preimpresas en el envase, pueden adquirirse etiquetas especiales autoadhesivas. Al escribir en la etiqueta hay que evitar usar bolígrafos normales porque la tinta, al someterse al frío, se disuelve y, a menudo, desaparece, haciendo imposible leer lo escrito. Así pues, hay que emplear lápices o rotuladores. Normalmente, en las etiquetas se recogen las siguientes informaciones:
    * el contenido del envase y el modo en que se presenta el alimento (por ejemplo, pimientos cortados por la mitad);
    * el peso del producto congelado y, si se considera importante, para cuántas personas puede ser suficiente;
    * la fecha en la que se realizó la congelación y la fecha de caducidad, es decir, el día a partir del cual resulta imprudente consumir el alimento.  Para encontrar informacion sobre Aromaterapia podes entrar al link.

    RECIPIENTES DE VIDRIO PARA CONSERVAR ALIMENTOS

    RECIPIENTES DE VIDRIO
    Es erróneo emplear recipientes de vidrio común para congelar los alimentos, ya que se rompen con facilidad pues, a bajas temperaturas, el vidrio se vuelve aún más frágil de lo que es de por sí.
    Además, estos contenedores tienen los cantos anchos y son casi siempre de forma redondeada, por lo que ocupan más espacio en el congelador. Otro defecto añadido al uso de estos recipientes es que los alimentos, para poder ser extraídos, deben descongelarse lentamente a temperatura ambiente (unos 20 °C): si se calienta, el vidrio común se rompe. Sin embargo, en el mercado podemos encontrar recipientes de vidrio especial que pueden calentarse sin inconveniente: se trata de una elección muy higiénica y estética, en la misma medida que costosa.

    Conserva de vegetales

    PAPEL DE ALUMINIO
    El papel de aluminio resulta adecuado para envolver trozos de carne y pescado para congelar, aunque no va bien para congelar hortalizas y frutas, especialmente si son delicadas.
    Los vegetales, en efecto, presentan con frecuencia marcadas aristas y formas irregulares, lo que con facilidad provoca daños en el papel de aluminio. En ese caso es necesario emplear un material más resistente: en el mercado encontraremos papeles de aluminio de más espesor respecto a los normalmente empleados en la cocina.
    Cuando se emplea el papel de aluminio para las hortalizas y la fruta, además, hay que envolver toda la confección con una película de plástico transparente (la misma que empleamos en la cocina) a fin de proteger mejor el producto y aislarlo del ambiente exterior.

    CONTENEDORES RÍGIDOS
    En el mercado hallamos distintos tipos de contenedores rígidos aptos para la congelación de alimentos. Además, pueden utilizarse para este fin, otros recipientes reciclados, como vasos y tarros de plástico. En cualquier caso, es aconsejable emplear contenedores de forma regular, rectangulares o cuadrados, para poderlos amontonar mejor en el congelador. Casi todos los contenedores rígidos admiten varios usos si previamente se lavan a conciencia. Los más importantes son:
    * las bandejas de aluminio, que tienen una forma definida y mayor espesor que el papel ya mencionado; las hay de diversas dimensiones, casi siempre dotadas de su propia tapa;
    * las cajas de plástico, dotadas de una tapa impermeable. Las hay de distintas medidas;
    * los tarros y los vasos de plástico: a falta de contenedores específicos pueden emplearse tarros, como los de yogur, y vasos de plástico, o incluso vasos de cartón parafínico: no obstante, hay que tener cuidado en no verter líquidos calientes, que disolverían la parafina.
    Antes de meterlos en el congelador hay que cubrirlos con su tapa, o con otro material, como papel de aluminio.

    CÓMO ESCOGER LOS CONTENEDORES PARA LA CONGELACIÓN

    CÓMO ESCOGER LOS CONTENEDORES PARA LA CONGELACIÓN
    Los productos alimenticios que se quieran conservar mediante bajas temperaturas no se meten tal cual en el congelador: antes se introducen en un contenedor.
    Esto sirve para protegerlos del contacto con el ambiente exterior por motivos de higiene y, sobre todo, para evitar que la humedad que pierden en las primeras fases de la congelación se esparza por dentro del aparato, provocando la formación de escarcha.
    Los contenedores de productos congelados deben presentar las siguientes características: no deben dejar pasar el aire ni la humedad, ni del contenedor hacia el exterior ni en sentido contrario: en pocas palabras, deben ser impermeables. Ello evita la desecación y las alteraciones de los alimentos congelados; deben ser resistentes a las bajas temperaturas; no deben ser finos, sino estar dotados de un cierto espesor: ello evita que los alimentos pierdan su aroma y sabor característicos y los transmitan al exterior, siendo así causa de malos olores en el congelador;
    también deben ser aptos para contener productos ácidos; deben poderse cerrar herméticamente, cosa que puede hacerse mediante distintos sistemas.
    Hoy en día existen, en el mercado, diversos tipos de contenedores adecuados para las distintas necesidades, como bolsas de plástico, cajas de distintos materiales y fiambreras o fresqueras de aluminio.
    Conviene emplear siempre contenedores aptos para la congelación, aunque sean más caros, porque ofrecen mayores garantías de una conservación correcta. A continuación analizaremos las características de los principales contenedores.