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    Como sembrar nabos

    Como sembrar nabos

    NABO SEMBRADO DIRECTO:
    Sus raíces son el objetivo del cultivo de esta planta, ya que ellas se desarrollan rápidamente, por lo que pueden recolectarse en cuestión de semanas.
    El nabo se cultiva en forma bianual y posee una gran variedad. De acuerdo con la especie, será más conveniente realizar el proceso durante los meses de otoño o de primavera. El objetivo principal de su cultivo son sus raíces, ya que éstas logran un rápido desarro-
    llo. Según la variedad, éstas se distinguirán por su color (blanco o amarillento) y por la forma achatada o alargada que pueden presentar. Esta planta se adapta mejor a climas templados y frescos. Además, prefiere terrenos arenosos, en especial, si se tratan de espacios húmedos.

    PASOS A SEGUIR PARA SEMBRAR NABOS
    Ubicacion:
    Si bien soporta climas muy fríos, lo más conveniente para su desarrollo son los espacios cálidos y soleados.
    1 – En primer lugar, hay que tener en cuenta los meses más apropiados para la siembra. Estos son marzo, agosto y septiembre.
    2- En diez metros de terreno, esparcir en forma directa de 1 a 1, 5 gramo de semillas.
    3- Mantener una distancia de aproximadamente veinticinco centímetros entre cada una de las líneas de las semillas.
    4- Cuando las plantas sembradas llegan a medir entre diez y quince centímetros de altura, significa que es momento de clarearlas.
    5- Remover la tierra. No importa si parte de la raíz queda fuera de ella.
    6- A partir de los cuarenta o sesenta días posteriores a la siembra, comenzar con la recolección de las raíces más voluminosas.
    Aclaración: cuando llegan los días de mucho frío, es necesario sacar todas las plantas y dejar solamente las raíces de cada una de ellas.

    Requerimientos de la planta:
    En general, esta especie no precisa abono.
    Requiere de un riego moderado, pero continuo.
    Si bien el nabo suele ser atacado por muchos insectos (barrenador, alternaria…), estos no producen daños importantes en la planta.

    Las calabazas

    LA RECOGIDA
    Hay que proceder a la recolección de las calabazas cuando estén completamente maduras, entre mediados de septiembre y finales de octubre. Cuando las hojas y el tallo comienzan a secarse tenemos un síntoma de la maduración de la planta. Las variedades de fruto mediano o pequeño constituyen una excepción, porque maduran de finales de julio a mediados de agosto. La calabazas se recogen cortando el pecíolo lo más cerca posible del tallo, de tal modo que quede por entero unido al fruto.

    CÓMO RECONOCER LA CALIDAD
    La calabazas deben tener el pecíolo intacto. La corteza no debe presentar fisuras ni la pulpa reblandecimientos, que son signos de una excesiva maduración del fruto.

    LA CONSERVACIÓN
    La calabazas se conservan durante un tiempo más o menos largo, en función de la variedad. En general son más susceptibles de conservación las de fruto más grande. En cualquier caso, tras la recolección conviene dejar las calabazas al sol durante 2-3 días, o bien colocarlas durante 1 semana en un ambiente seco, a una temperatura de 22-24 °C, aproximadamente. Esta operación provoca la pérdida de un poco de agua en los frutos, mejorándose así su conservación.
    Después de este “secado”, pueden conservarse las calabazas durante todo el invierno en un ambiente seco y bien aireado, donde nunca descienda la temperatura por debajo de los 10 °C. A temperaturas inferiores, la pulpa puede pudrirse.

    Horticultura

    La presencia de obstáculos en el terreno hace difícil el crecimiento de las plantas. En efecto, los cantos, los guijarros y la grava obstaculizan las labores y el crecimiento de las raíces.
    Por tanto, antes de iniciar el cultivo es conveniente extraer estos elementos del terreno, realizando una operación llamada despedregado.
    Un buen terreno hortícola, por las razones antes citadas, tendría que estar compuesto solamente por tierra fina, es decir, arena, lodos y arcilla.

    Crecimiento de las plantas

    COMO INFLUYE EL TERRENO EN EL CRECIMIENTO DE LAS PLANTAS
    Las características del terreno influyen notablemente en el crecimiento de las plantas. Por ejemplo, si el terreno es profundo, sobre el mismo pueden crecer árboles de alto tronco, pero si la capa de suelo es de unas pocas decenas de centímetros, encontraremos solamente plantas herbáceas o, como mucho, algún arbusto. Si el terreno es húmedo, como el que encontramos normalmente en los bosques y en el campo, las plantas crecen lozanas; por el contrario, si el suelo es seco, como el de los desiertos o el de las playas del litoral, encontraremos una reducido abanico de especies vegetales.

    La Horticultura

    La propagación del caqui debe realizarse mediante un injerto de escudete (véase el capítulo Guía práctica de agricultura).
    Los principales patrones del caqui son dos, y tienen las características que se enumeran a continuación.

    Las formas de poda del árbol del  caqui más comunes en los huertos son las siguientes: vaciado palma
    Para su descripción detallada, remitimos al lector al capítulo La poda durante el crecimiento, en la sección Guía práctica de horticultura.