Archivos para plantas Categoría

    Macetones grandes

    ¿Amigo de la gravilla?
    Especies plantadas en macetón
    No es conveniente efectuar plantaciones en superficies engravilladas porque la sensación es poco natural; si acaso algún árbol de grandes dimensiones. En cambio quedan decoradas a las mil maravillas cuando se interrumpe su superficie con macetones llenos de especies. En la fotografía puedes ver un Euriops pectinatus de follaje gris y flor amarilla y una bugan-villa arbórea entutorada.

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    Plantas rastreras

    Para crear un tapiz verde en cuesta elige especies cubresuelos resistentes, con las que no tendrás que recoger el follaje muerto y aseguran una bella decoración todo el año. Los juníperos rastreros, como Juniperus confería, horizontalis y procumbens, te harán olvidar que también existen las malas hierbas
    En un jardín expuesto al calor, la sequía y el terreno calcáreo decídete por especies mediterráneas: jaras, retamas o coronillas (en la foto, Coronilla glauca). En regiones frías escoge la Mahonia repens, el bambú enano o la Lonicera pileata, que soportan la sombra densa.
    Aquí la pendiente está suavizada por un pequeño muro a base de rocas, pero el sol golpea con fuerza. El erigerón (Erigeron karvinski-anus), margarita vivaz mejicana, ha invadido todo el terreno y resiste sin problemas los fuertes rayos del sol, a cambio de pocos cuidados. Florece de mayo a octubre bajo un clima suave.
    El hipérico (Hypericum calycinum) gana terreno rápidamente. Su follaje resistente necesita ser podado al final del invierno… o te encontrarás con la sorpresa de que lo ha invadido todo. Soporta muy bien la sequía. Aparte de la poda, no tendrás que preocuparte por él.
    Sobre suelos de naturaleza acida ofrece un buen rendimiento una cubierta de brezo (Erica), con hojas en color crema, verde tierno, marrón, bronce… y flores de larga duración. Si la Erica carnea es la reina del invierno, la E. vagans puede convertirse en la atracción del verano y el otoño.
    Una pared es un excelente soporte para los cotoneaster (Coroneaster), como las variedades horizontalis, damneri y microphyllus. Sus flores blancas y con olor a miel surgen en mayo, y a mediados del verano produce bayas rojas que duran hasta entrado el invierno.
    La persicaria (Poiygonum vaccinniifolium) procede del Himalaya. Forma buenos tapices de flores en espiga de color rosa claro que aparecen en julio-agosto y se prolongan hasta octubre. Sus hojas en forma de corazón resisten todos los ataques de plagas y enfermedades.
    Revestir de color la rocalla es delicado: hace falta sitio para que las raíces arraiguen entre los intersticios de las piedras. Las rosas botánicas poseen gran resistencia y crecen veloces. Entre las más fuertes se encuentran “Angela”, “Bonica” o “Douceur Normande”, de color rosa; “Alba Meillandecor” y “Opalia”, en blanco; “Lutin” , en rojo, y “Magic Meillandecor”, magenta.

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    Callistemon

    El calistemo (Callistemon citrinus) se desarrolla bien en el centro peninsular al abrigo de los vientos, pero también prospera en la costa atlántica y mediterránea con buen drenaje. No le afecta el golpe de calor, como a la adelfa (Nerium oleander), la aladierna (Rhamnus), el atriplex (Atriplex)…

    Estas altas espigas amarillas pertenecen a la Kniphofia y así de bellas permanecen casi todo el verano. Las mejores variedades son “Little Maid”, “Luna” y “Vanilla”. Ponía junto a la aquilegia (Achilea “Wesersandstein” ) rojo púrpura o la flor de papel (Limonium) azul.

    La Onagra (Oenothera) crece a pleno sol sobre terrenos llanos o en cuesta. Florece de junio a octubre. Hay variedades bajas, como la O. missouriensis o macrocarpa, amarilla, que forma bellos tapices, y altas, la O. odorata (en la foto), de 80 cm, amarilla azufre tirando a rosa.

    Cactus, crasas y suculentos no tienen nunca, o casi nunca, sed. Mientras que la Opuntia es muy resistente al frío, los áloes y agaves necesitan estar protegidos en invierno. Son una de las apuestas más seguras para los jardines enclavados en zonas de escasas lluvias o donde la falta de agua para riego es un problema habitual.

    Emparentada con el níspero del Japón, a la Eriobotrya deflexa le gustan los climas suaves y los suelos bien drenados. La variedad “Bronz Improved” muestra en primavera brotes rojizos tirando a verde. (Foto: Lamontagne).

    El LeonitiS leonurus es una planta sudafricana que presenta al final del verano y en otoño conjuntos de flores con las corolas divididas en dos partes. En los climas con inviernos crudos conviene ponerla a resguardo en un invernadero.

    Las hojas cubiertas de pelos están adaptadas a la sequía. El abrótano (Artemisa lanata) necesita pasar calor, y la humedad es su peor enemigo. Apropiada para muros y enlosados, destaca por su follaje aromático, lo mismo que el verbasco (Verbascum), el tomillo (Thymus), el romero (Rosmarinus, el Teucrium, la santolina (Santolina)… Todas son especies apropiadas para el verano.

    Las plantas suculentas disponen de hojas carnosas que almacenan el agua, lo que las hace infalibles en situaciones de sequía. Algunas cuentan con flores pequeñas, como la Echeveria, el Lampranthus (en la imagen), o el Mesembryanthemum. Como no aguantan las heladas, deberás protegerlas a partir del otoño.

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    Plantas que soportan la sequia

    Soportan bien la falta de agua
    Existen muchas causas que provocan un ambiente seco. La primera está relacionada con el clima cálido del que disfrute el jardín, pero a ella se añaden la calidad del terreno (arenoso, pedregoso y sin capacidad para retener el agua); la orientación sur y oeste, sobre todo si un muro claro refleja la luz del sol; la ausencia de riego debida a
    restricciones, ausencias u olvidos; los vientos secos… Si tu jardín reúne al menos dos de estas condiciones, decídete por plantas bien entrenadas a vivir solas, cúbrelas con paja, y utiliza sin reparos la gravilla y los guijarros. Por supuesto, olvídate del césped y descubre los beneficios de otras especies tapizantes y con color, como los lirios
    enanos, la lavanda, los telefíos, la salvia… También puedes plantar un árbol o varios arbustos con el fin de que su sombra suavice la temperatura en las horas más cálidas del día. Como ves, no tienes que renunciar a disponer de un jardín florido si vives en una zona de sequías constantes. Éstas son las plantas más adecuadas para las regiones secas.

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    Las plantas que estan junto al mar

    1 Veronica. La mayoría de las duras verónicas (Hebe) muestran un bello follaje azul, púrpura o gris, seguido de una abundante floración en espigas blancas, rosas o azul violeta. En la imagen, la variedad “Midsummer Beauty”.

    2 Manto de judas. Las plantas de hojas grises, con pelos y de apariencia sedosa soportan la brisa
    del mar, el sol, la falta de agua… El manto de Judas (Onopordon acanthium) tiene vistosas espinas, tallos y hojas velludas, y flores estivales rosa púrpura.

    3 Varios niveles. Así se organiza aquí la vegetación, con los follajes (Pittosporum, Pinus mugo, Arbutus unedo, Atriplex, Escallonia o Gri-selinia …) y las floraciones arbustivas (Ceanothus, genista, Hebe, jara, romero….). La combinación en azul, blanco y gris se enriquece con las flores blancas del Convolvulus cneorum y el Osteospermun.

    4 Jara. Las jaras aman el mar, el sol, el calor, los guijarros, la rocalla… Con ellas conseguirás el mejor efecto si planta varios ejemplares juntos y los corta al acabar de florecer. En la foto, Cistus pulverulentus “Sunset”.

    5 Euryops. Al fondo, el mar, y por delante, el amarillo luminoso del Euryops, congénere del Anthe-mis tinctoria, pero menos resistente. En las zonas climáticas de fuertes heladas plántelo en maceta o elige otras especies también amarillas, como el Ulex o la genista.

    6 Rhaphiolepis. a finales de la primavera o a mediados de verano, los Rhaphiolepis embellecerán tus macizos dispuestos en un rincón abrigado y cálido del litoral. Alcanza los 2 metros de altura y se cubre de corolas simples, blancas o rosas. ¡Ojo!, no soporta las heladas invernales.

    7 Cascada. Cayendo así sobre las rocas, la arveja y la capuchina enmarañan sus troncos para conseguir una composición veraniega. Se resiembran solas, como lo harían, en rojo, la amapola o la adormidera; en amarillo, la caléndula; en azul, el ajenuz o el lino vivaz; y en blanco, la lupulina.

    8 Adormidera. En tonos amarillos, naranjas, rojos y crema, la adormidera de California (Eschschol-tzia californica) es la reina de las plantas que florecen cerca del mar. Lo hace dos veces, una en verano y otra a principios de otoño. Combina bien con lavanda, santolina, lirios y Limonium.

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    Las Plantas del mar

    Las adecuadas junto al mar
    Al borde del mar, las plantas tienen que soportar con frecuencia vientos fuertes cargados de bruma marina, lo que provoca quemaduras en el follaje menos resistente e impone a las raíces una cierta salinidad del suelo. Sin embargo, hay especies que se adaptan a este entorno. A veces deberás actuar con astucia, de manera que las más jóvenes cuenten con algún tipo de protección. Por ejemplo, una pantalla vegetal a modo de cortavientos que, por una parte, filtre el aire y, por otra, limite su fuerza. Para este cometido decídete por los duros tamarindos, Cupressus macrocarpa, pinos, eleagnus, Rosa rugosa… La mejor manera de neutralizar el efecto corrosivo de la sal sobre el follaje no es otra que efectuar un riego abundante que llegue a las ramas más altas y otro moderado sobre las plantas que estén a nuestra altura. En los suelos arenosos, pedregosos y a menudo salinos, efectúa un buen abonado y fíjate en las especies presentes en la naturaleza, como gramíneas, eringios, romero, Armería marítima y algunas bulbosas.

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    Camelia sasancua

    ARBUSTO EN TIESTO
    Columna de color
    No hay nada más agradable que salir a la terraza de nuestra casa de la montaña cuando ya ha finalizado el invierno y comienza la primavera, llegando con ella temperaturas cálidas y floraciones esperadas.
    El gran arbusto florido que vemos en esta fotografía es una Camelia sasancua ‘Hiruyu’, variedad que debemos colocar orientada al norte y sobre un terreno ácido para que optimice su crecimiento.
    Aunque nosotros estemos viendo a esta Camelia en el esplendor de la floración, este arbusto es bello en todo momento gracias a su follaje perenne de color verde satinado, que le muestra vivo durante todo el año.
    La Camelia sasancua, que recoge esta imagen, posee unas flores sencillas de color rojo intenso y estambres dorados; el único fallo que tiene la flor de este arbusto es que carece de fragancia.
    En este lugar de descanso se nos muestra a la Camelia como individuo aislado, convirtiéndola en protagonista del entorno. A este arbusto singular se le han practicado diversas podas después de la floración para darle la forma más oportuna.

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    Rhodochiton atropurpureum

    En este rincón puramente decorativo, vemos como se pueden integrar elementos inertes procedentes de la naturaleza, como son las piñas, las virutas de corteza de pino y los lápices rústicos. Todos ellos, junto con las piezas de terracota forman un conjunto que se funde con las cuatro especies que se muestran en esta fotografía.
    En esta imagen destaca el empleo de plantas con inflorescencias de colores llamativos que contrastan con el color terrizo del resto de elementos que se integran en esta foto.
    El Rhodochiton atropurpureum, planta trepadora, con curiosas flores péndulas que aparecen en primavera y duran hasta el otoño, intenta dar sensación de altura a esta composición.
    La Centraderia, con sus racimos de flores colgantes de color rosa fuerte, junto con las inflorescencias espigadas de la Salvia farinácea y las pequeñas, pero no menos llamativas, flores anaranjadas del Solanum capsicum, hacen que esta composición este en su mejor momento, desde el punto de vista decorativo y estético.

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    Solanum jasminoides

    En un espacio cálido y soleado como este podemos ver una gran variedad de colores, que en este caso se ven salpicados por el blanco de las pequeñas flores estrelladas de una trepadora semiperenne, de tallos finos, como es el Solanum jasminoides.
    La Celosía argéntea plumosa, conocida como cresta de gallo, posee inflorescencias de color rojizo de aspecto erguido plumoso. Al igual que su compañera, la Salvia farinácea, son plantas que encuentran su desarrollo óptimo en lugares a pleno sol y terrenos normales de jardín, enriquecidos con un buen abonado.
    En la cesta de terracota, que está en primer plano, se ha plantado el Solanum capsicum. Esta especie es muy utilizada por la belleza de sus flores compactas anaranjadas y su excelente adaptación. Es una planta de porte enano que se emplea en borduras, jardineras y hasta en pequeños tiestos de ventana. Se conforma con suelos nutridos y riegos cortos pero constantes.

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    Tagetes

    Clavel turco

    NOTA PRACTICA
    Nombre científico: Tagetes.
    Nombre común: Clavel turco, Damasquina.
    Origen: América del Norte, Méjico.
    Tipo de planta: Herbácea anual o vivaz.
    Utilización: En rocallas, bordes mixtos, arriates, en macetas y jardineras exteriores.
    Riegos: Abundantes en la época cálida, y más moderados durante el invierno.
    Clima: Templado, resiste muy bien los ambientes cercanos al mar, y llenos de contaminación.
    Orientación: Prefiere el sol, pero crece también a media sombra.
    Sustrato: Tierra de jardín porosa. Cuidados: Es una planta resistente, que necesita un abono en primavera rico en fósforo y nitrógeno. Se trasplanta sin problemas. Multiplicación: Por división en las especies vivaces, y por siembra en el resto que se efectúa en primavera y en el otoño.

    Generalidades
    Tagete o Clavel turco, que es en realidad su nombre más popular es una especie anual que puede cultivarse también como vivaz, aunque es menos común. Pertenece a la
    familia de las compuestas, y su género comprende cerca de treinta especies disfintas.
    Se trata de una planta de mucha belleza y vistosidad por sus colores, que alegra cualquier balcón y ventana. Se utiliza tanto en macetas y jardineras, como directamente en el ¡ardin, en borduras, arriates y rocallas. Es muy corriente que esta anual aparezca combinada con otras especies como la portulaca, caléndula y rudbequias. Es una planta pequeña, pero también hay variedades algo mayores que se utilizan como flor cortada, e incluso para la confección de orlas. Los tagetes son originarios de América del Norte, sobre todo de Méjico. Actualmente se cultivan en casi toda Europa.
    Botánica
    Estas anuales son plantas de un tamaño mediano, aunque existen especies algo mayores como el llamado Clavel turco gigante. Sus hojas son opuestas, divididas en lóbulos, y a veces lanceoladas. El color es un bonito verde oscuro y brillante. Suelen desprender un aroma no muy agradable durante la primavera. Pero lo más característico de los tagetes son sus flores, reunidas en cabezuelas de tamaños diferentes. Los pétalos son sencillos, y rodean a un montón de estambres y pistilos en el centro. Los colores son muy vivos y llamativos: van desde el amarillo, rojo, naranja, rosa, etc.
    La floración se prolonga desde la primavera hasta finales del otoño.
    Especies y variedades
    Pertenecen a la familia de las compuestas y cuenta con unas treinta especies diferentes. El Tagete más común en jardineras y macetas es el Clavel turco o Damasquina de unos 15-20 cm.
    de altura. Sus flores son dobles de 4 o 5 cm. de ancho, de color ro¡o caoba y amarillo vivo. En la formación de borduras y arriates se suele utilizar el Tagete erecta o Clavel turco gigante. Su altura media
    es de unos 50 cm. Desarrollan grandes inflorescencias semiesféri-cas en tonos anaranjados y amarillo pálido. La forma recuerda a los crisantemos. Es una flor muy duradera y resistente. También se cultiva como flor cortada. Otra especie es el T.lucida, de unos 30-35 cm. de altura. Su flor es muy parecida a la margarita. Florece entre mayo y junio, y dura hasta septiembre. El T.tenuifolia mide unos 60 cm. de altura. Se caracteriza por sus hojas pinnadas, aromáticas y recortadas. Las flores tienen forma de estrella, con 2-3 cm. de ancho, y en colores amarillos y naranjas. Destacan las variedades “Lemon Gem”, “Golden Gem”, “Lulu”, y “Paprika”.
    Cuidados
    Los tagetes son plantas resistentes, que crecen bien en un clima templado, con temperaturas entre ios 20 y 30gC, durante el verano. Les gusta el sol, y también una media sombra en lugares de veranos muy cálidos.
    Los riegos deben ser moderados en el otoño e invierno, y en verano más abundantes, a última hora del dia, o a primera de la mañana. El terreno más adecuado es una tierra normal de jardín porosa, ni muy seca, ni muy húmeda.
    Exigencias
    Esta planta no presenta grandes exigencias en su cultivo. Prospera bien si cuidamos los riegos y la exposición al sol. Necesita en la primavera un abono rico en fósforo y nitrógeno.
    Multiplicación
    El método mejor es por siembra de semillas en la primavera, o en el otoño. También se reproduce por división de matas, y esquejes primaverales.
    La plantación es en los meses de abril y mayo.

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