Archivos para plantas curativas Categoría

    Equinacea

    Originaria del centro y sudoeste de Norteamérica esta planta fue utilizada como medicinal por los nativos de esa región para tratar y prevenir distintas enfermedades.
    La Equinacea es una de las hierbas medicinales más usadas, estudiadas e investigadas a nivel mundial.
    Equinacea deriva de la palabra griega Echinos, que significa erizo, que hace referencia a las brácteas espinosas que hay en la cabezuela floral de la planta. Las raíces y tallos de esta hierba es usada como estimulante natural y fortiflcador del sistema inmunitarlo en estados alérgicos y virales como resfríos, rinitis, gripe, sinusitis, amigdalitis etc.
    También se usa como antiinflamatorio y antiflogístico en casos como artritis, reuma, dolores articulares y otras enfermedades que deriven de falta de defensas en el organismo. La Equinacea aumenta las defensas del organismo, en general.
    Dosis de uso interno: 2,5ml dos o tres veces al día disuelta en un poco de agua tibia.
    Sugerencia: Consulte a su médico periódicamente

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    Plantas para la conjuntivitis

    Plantas para la conjuntivitis
    María José Vallejo, de Barcelona, ha tenido varias veces conjuntivitis, lo que le ha causado muchas molestias. Ella encontró la solución a su problema por casualidad gracias a unos compañeros de viaje. Este verano compartió el trayecto de vuelta a su ciudad, Barcelona, con un matrimonio de farmacéuticos jubilados que al conocer su problema le dieron unos sencillos remedios naturales, “mano de santo” -le dijeron- para la temida conjuntivitis. Aunque le explicaron multitud de soluciones, María José ha decidido contarnos los dos remedios que resultaron mejores, por su sensillez y eficacia. Uno de estos remedios consiste en hervir un litro de agua destilada con sal marina y añadirle después una cucharadita de pétalos de amapola. Dejar enfriar el preparado, empapar una gasa y aplicar. También se pueden realizar baños oculares con la infusión de una planta llamada Eufrasia, conocida también como la “hierba del miope”, debido a sus propiedades como colirio natural. Preparar una mezcla de 15 gramos de hojas, flores y ramas de la planta, y cuando se enfríe, empapar una gasa con la infusión y dejarla sobre los ojos durante unos minutos. Eso sí, hay que tener en cuenta que no se debe preparar la infusión para varios días, ya que los efectos medicinales de estas hierbas sólo aguantan un día.

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    Aceite de almendras y crema de avena para los granos

    Aceite de almendras y crema de avena para los granos

    Últimamente me han salido unos granitos en la espalda. ¿Hay algún remedio para eliminarlos? ¿Podéis darme también algún consejo para evitar que dejen cicatrices? Marina, Cádiz
    Abuela Inés: Marina, te propongo un aceite para eliminar los granos y una crema de avena para regenerar la piel y prevenir posibles cicatrices.

    1ª RECETA:
    Ingredientes: 20 mi de aceite de almendras, 20 mi de arcilla blanca, 6 gotas de aceite esencial de tomillo. Preparación: mezcla todos los ingredientes y ponlos en un tarrito hermético en un lugar fresco y seco. Uso: aplica el aceite sobre la zona afectada y déjalo actuar durante 30 minutos. Aplícalo dos o tres veces al día.

    2ª RECETA:
    Ingredientes: harina de avena, miel y una yema de huevo. Preparación: mezcla dos partes de harina de avena con una de miel y añade la yema de huevo.
    Uso: Aplica 2 veces al día sobre las cicatrices con un suave masaje.

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    Yogur y miel para las alergias de la piel

    Yogur y miel para las alergias de la piel

    Querida abuela, mi marido tiene algún tipo de alergia en la piel y preferiría recurrir a algún remedio natural porque no sé cuál es la causa. Beatriz, Madrid
    Abuela Inés: Hola Beatriz. Si no sabéis cuál es la causa de la alergia, lo mejor es aplicar un remedio general antes de empezar con tratamientos específicos. Aquí te propongo una receta en dos partes que suele dar buenos resultados.
    Ingredientes: 2 cucharadas de yogur natural, 1 cucharada de miel. Preparación: pon en un recipiente el yogur y la miel, y remueve hasta conseguir una mezcla homogénea. Uso: aplica suavemente sobre la zona afectada y deja secar. Después, aclara con agua de avena AGUA DE AVENA:
    Ingredientes: 1 puñado de avena, 1l de agua mineral. Preparación: vierte la avena en el agua mineral y deja hervir durante 15 minutos.

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    Herbolarios

    CONCLUSIÓN-MORALEJA
    El propio Dr. Marañón manifestó una vez que “más valía un curandero o un yerbatero bueno que un médico malo”. Y nosotros añadimos que nuestra salvación futura se halla en la vuelta a la Naturaleza y que si desoímos su imperiosa llamada, la Humanidad se halla irremisiblemente perdida y no a muy largo plazo. Por eso, el director ejecutivo de la UNICEF Henry R. Labouisse y el ya citado Dr. Mahler, concluyen con la necesidad actual de una medicina primaria en la que se potencien: “la leche materna antes que alimentos infantiles en polvo, agua limpia antes que antibióticos, hierbas curativas antes que la última e internacional especialidad farmacéutica, alimentos naturales antes que pildoras vitaminicas (y con preferencia alimentos vegetales), salud para las zonas rurales antes que construir nuevos hospitales en los barrios residenciales de las ciudades y sanadores tradicionales antes que especialistas de la medicina occidental”. ¿Ha pensado alguien el daño que se produce tomando un antibiótico por un simple resfriado? Desde que nos levantamos para la tarea diaria, hasta que nos acostamos, estamos a merced de las aspirinas, la penicilina, las pastillas para facilitar la digestión, para dormir, para permanecer en vigilia, etc. Contra todas estas drogas “legales” (necesarias, cuando desgraciadamente no hay más remedio debemos luchar por la consolidación, ya iniciada, de una nueva era de los herbolarios.

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    ¿YERBATEROS O PSIQUIATRAS?

    ¿YERBATEROS O PSIQUIATRAS?
    Los yerbateros-curanderos gozan de un aprecio tan grande, incluso hoy entre sus paisanos, que llegan a considerarse como intermediarios entre el ser humano y la divinidad en un escenario en que lo viejo y lo nuevo forman una auténtica simbiosis.
    En Guatemala las enseñanzas obtenidas por el yerbatero, no son trasmitidas por tradición, ni por herencias, sino a través de los sueños. Los seleccionados son conminados a transformarse en sanadores mientras duermen por medio de órdenes “del más allá”; a las cuales no pueden sustraerse. Cada “elegido” posee un santo protector y maestro, siendo de su preferencia Santiago a caballo de su blanco corcel, San Pedro con las llaves de plata símbolo de su poder, San Pablo y la espada (representación de su martirio y de su antigua profesión militar), San Sebastián con las flechas que provocaron su muerte o San Pascual Bailón, abogado contra la peste y las epidemias, etc. Frecuentemente fueron identificados con ídolos locales entremezclándose mitos y leyendas y recibiendo todavía culto.
    En “visitas” sucesivas, el excepcional patrón, enseña al curandero-yerbatero “seleccionado” las clases de hierbas y plantas que debe emplear en sus curaciones y los procedimientos para usarlas. En cuanto a los procedimientos curativos, utilizan en algunos estados de ánimo de los enfermos, además de las más variada gama de hierbas, verdaderas “confesiones” en las que los pacientes, tras un masaje relajante, explican al curandero cuál creen que es la causa de su desmoralización dentro del múltiple espectro de problemas familiares o económicos. Debido al prestigio que posee el sanador (ceremonia que puede repetirse cuantas veces sea necesaria) el enfermo más psiquico que físico (al que el demonio, según ellos, había arrebatado su alma) se encuentra extraordinariamente aliviado, como si se le hubiera sacado un peso de encima. Entonces el curandero ordena calentar y enfriar el cuerpo del paciente por varios procedimientos y le prescribe infusiones de sus hierbas milagrosas. Caso de un fatal desenlace (en este tipo de dolencias no suele ocurrir) éste será tranquilo y con el alma recuperada. ¿Qué diría Freud o cuál es la opinión de los más modernos psiquiatras al respecto? Quizás la única exclamación posible es que ¡nada es nuevo bajo el Sol!

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    PREDILECCIÓN POR LAS HIERBAS Y POR LOS ARBOLES

    PREDILECCIÓN POR LAS HIERBAS Y POR LOS ARBOLES
    Desde tiempo inmemorial los indios tenían plena confianza no sólo en sus yerbateros y en las mezclas de hierbas magistrales, sino que guardaban una profunda veneración a los árboles y a los bosques que guarnecían sus viejos santuarios. Así pues, el árbol tenía también un lugar de primer orden en sus creencias. En primer lugar se hallaba la ceiba de tronco grueso y que llega a alcanzar los treinta metros de altura, siempre unida a la idea espiritual de la montaña; otro árbol era el cedro, escogido para que manos hábiles fabricaran ídolos de su madera. Finalmente el nopal se utilizaba para ser quemado en los lugares santos, tradición pagana conservada en la actualidad mezclada con el ritual cristiano, en muchos lugares de Guatemala. Gran número de ancestrales costumbres no han desaparecido todavía de la actividad indígena. De esta forma, cuando se corta un árbol, el indio tiene buen cuidado de tapar el muñón con tierra y hojas “para que no sufra vergüenza”. Los primeros misioneros españoles recogieron algunas costumbres autóctonas y las incorporaron; así por ejemplo, el quemar nopal al dios Sol de forma similar a como se encienden velas a Dios o a los santos.

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    PRINCIPALES REMEDIOS DE UN YERBATERO

    PRINCIPALES REMEDIOS DE UN YERBATERO
    En la Facultad de Historia tuve como compañeros a muchos iberoamericanos. Cierto día, un estudiante ecuatoriano tuvo que explicar una lección en clase de Etnología o Antropología Social del que precisamente guardo los siguientes apuntes:
    “Cuando era más joven —comenzó diciendo— mi padre me llevó de excursión a una aldea cercana a la capital coincidiendo con un día de mercado. Iba a visitar a su amigo —alcalde y médico del lugar— quien nos enseñó y dio toda clase de detalles de las mercancías ofrecidas deteniéndose en especial en los lugares de venta de los yerbateros a quienes trataba con toda clase de respeto”. Entre las plantas más corrientes que éstos empleaban en sus pócimas se hallaba la yuca o manioc que también es la base de la alimentación de los pueblos amazónicos. Su preparación como la de su hermana africana es muy delicada pues contiene un veneno mortal, el temible ácido cianhídrico. El tubérculo que exterior-mente se parece al boniato, lo pelan y cortan a trozos y lo sumergen en agua, a veces en un río, a
    fin de que inicie la fermentación. Después lo rallan, muelen y exprimen para sacarle el jugo venenoso, finalmente lo dejan secar y ya es apto para poder ser mezclado (caso de utilizarlo como alimento basta amasarlo y cocerlo, resultando así una especie de pan ázimo, si bien difícil de digerir). Destacaban también los decorativos frutos de los ajíes de alegre colorido: rojo, naranja, amarillo, de picantísimo sabor. Enteros, machacados o molidos, aumentan la temperatura del cuerpo y facilitan la necesaria transpiración en aquel sofocante clima de forma que el ambiente no parece tan opresivo, incluso fresco, los yerbateros lo recomiendan como remedio contra la parálisis y las digestiones pesadas puesto que estimula la secreción salivar y los jugos gástricos con lo que acelera la digestión y ayuda a vencer la inapetencia.
    Pimienta de Cayena denominada así por ser de la antigua Guayana Francesa (recomendada por los yerbateros como preventivo de algunas enfermedades, tomada en polvo o en pildoras). Su tintura alivia un tanto los dolorosos sabañones.
    Con poco esfuerzo —siguió su exposición mi compañero— se podía ver en los puestos de los yerbateros la hierbabuena o la manzanilla, el tomillo o el laurel y también el eucalipto, poleo, menta, albahaca, plantas y hierbas trasplantadas del viejo mundo. Sin embargo, la mayoría provienen de la exhuberante región amazónica que las gentes andinas conocen con el nombre de Oriente. Se trata de hierbas, matas, hojas y raíces de los más variados tamaños formas y colores que sólo ellos conocen y que poseen complicados nombres de origen africanos.
    Es curioso que ni las tribus amazónicas: yaguas, cocamas, ticunas, shipibos, witotos, ni sus yerbateros, no elaboran ninguna bebida alcohólica, sino refrescantes jugos de frutos y que no fuman el tabaco, sino que ingieren gotas de un líquido nicotínico preparado con sus hojas. Además de algunos narcóticos preparan pastillas de coca (de cuya extraordinaria importancia se hablará en otro artículo) a base de hojas de esta planta, tostadas y pulverizadas; mezcladas con arcilla calcinada, harina de manioc y cal de cenizas de hoja de palma. Los yerbateros recomiendan mantener esta pastilla durante muchas horas en la boca cuando se necesita realizar un esfuerzo físico extraordinario. El más importante de los productos ofrecidos por los yerbateros y de muy difícil obtención, por lo que alcanza precios elevados, es el denominado sangre de grado que al parecer sirve para la regeneración de los tejidos biológicos humanos. Es como una resina (conocida como sangre) extraída de un árbol que los indígenas designan como grado. Posee múltiples aplicaciones sobresaliendo la que afirma que cura el cáncer. Tan sólo desde hace pocos años en los que el hombre blanco ha averiguado su amplio espectro utilitario con resultados satisfactorios, ha hecho crecer su fama por todo América. Sin embargo, al quererlo aplicar industrialmente el fracaso, por el momento, ha sido bastante rotundo. Sin que afirmemos ni neguemos, me sorprendió que el propio compañero tuviera fe en el misterioso producto para combatir la terrible enfermedad, si bien todavía no se ha descubierto ni el porqué ni cómo actúa. Desgraciadamente, el maravilloso producto a medida que se va vendiendo a los intermediarios va siendo adulterado y perdiendo eficacia. La sangre de grado pura ha de comprarse en algún claro de la selva ocupado por un perdido poblado. La leyenda de sus propiedades alcanza la civilización urbana, pero solamente in siiu es posible comprobar si su efectividad es verdadera. Los indios más primitivos celosamente guardan todavía su secreto ¡y tantos otros!

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    LOS PROFUNDOS CONOCIMIENTOS DEL YERBATERO

    LOS PROFUNDOS CONOCIMIENTOS DEL YERBATERO
    … Hoy es día de mercado en cualquier aldea perdida ecuatorial o tropical sudamericana, los yerbateros acuden al mismo con su milagrosa mercancía dentro de unos sacos que colocarán en el suelo con varios letreros en el que indicarán las propiedades curativas de cada producto. Llevan una enorme manta más o menos colorada, hermana del airoso poncho y emparentada también con la castiza capa castellana. Se resguardan del cálido sol con un sombrero verde o marrón digno del mejor gángster de los años 30 (¡qué cosas realiza el contacto con la civilización!) pero sus rasgos son los inconfundibles del amerindio. Gentes de todas las edades y condición se acercan a ellos sin temor y les consultan los remedios para las más variadas enfermedades y dolencias. Algunos no saben leer y sólo atienden con confianza las extensas explicaciones que les ofrecen los yerbateros. Estos tras hacerse cargo del mal que aqueja a sus clientes preparan una mezcla de hierbas y plantas, la mayoría de las veces secas y las reducen a polvo que colocan en una calabaza a modo de recipiente del que deberán administrarse las dosis prescritas a los diversos enfermos. Los yerbateros no dejan de creer en la magia y los conjuros, pero no hacen de ello una doctrina exclusivista. La causa de la enfermedad provocada por algo que ha penetrado en el paciente desde una piedra a un insecto hay que eliminarla, más que con aparatosas ceremonias rituales con el fin de intentar concentrarla en un punto del cuerpo y extraerla —tal como realizaban los brujos—, con sus maravillosos brebajes vegetales o con emplastos, procedimientos, no tan espectaculares, pero frecuentemente más eficaces. De esta forma, los yerbateros tienen que ser considerados como unos expertos botánicos primitivos que conocen a la perfección las propiedades de todas y cada una de las plantas que utilizan. Historiadores de Indias como el P. Acosta han ponderado el vasto repertorio vegetal al alcance de los yerbateros sudamericanos para curar las dolencias.

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    LA DIFÍCIL ENSEÑANZA DEL YERBATERO

    LA DIFÍCIL ENSEÑANZA DEL YERBATERO
    Acosados los hechiceros y curanderos, todo lo relativo a la enseñanza de sus conocimientos tuvo que realizarse por tradición oral. En lo más intrincado de la selva amazónica y en un pequeño poblado del actual Ecuador denominado Santo Domingo existe todavía una tribu (como la de los indios colorados, denominados así por protegerse de los insectos con un curioso emplasto rojizo) que ha conservado celosamente las misteriosas prácticas de los antiguos curanderos y que tras complicados rituales de iniciación trasmiten a las nuevas generaciones. Desgraciadamente, el crecimiento demográfico en este habitat está en retroceso y como los maestros son desconfiados con cualquiera que desee aprender, pronto la civilización (?) puede terminar con esta “medicina natural”.

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