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    Plantas para tratar la Difteria

    Tratamiento
    La seroterapia en intramuscular o en subcutánea, con las precauciones habituales a toda seroterapia. De 20 000 a 100 000 unidades en función del peso (edad) y de la gravedad.
    Terapéutica indispensable, que no se puede discutir.
    — El cloruro de magnesio: ha sido utilizado por varios médi-(cos. El Dr. Neveu hizo a este objeto una comunicación en las jornadas terapéuticas de París, el 15 de octubre de 1947. Cuenta varios casos de difteria, reconocidos por laboratorio, tratados por varios de sus colegas y por él mismo, con un 95 por ciento de éxito, sólo con cloruro de magnesio, y sin comunicaciones de la enfermedad (habiendo sido deformada su comunicación por otra parte). La Dr. Pierre Delbet, el 20 junio 1944, leyó en la Academia de Medicina una ponencia sobre el tratamiento de la difteria por el cloruro de magnesio. No se ha hecho ninguna mención de este comunicado en las actas de las sesiones de la Academia de Medicina. El profesor Delbet la relata en uno de sus libros (21), precedida por estas líneas: “El 20 junio de 1944, leí en la Academia de Medicina el comunicado siguiente. Se refiere al tratamiento de la difteria por el método del Dr. Neveu. Como hago numerosas alusiones a ello en este opúsculo, deseo indicar el texto, tanto más cuanto que no ha sido publicado. Por razones que ignoro y que no trato de conocer, el comité de publicación rehusó insertarlo en el boletín de la Academia”.
    Recordemos que en 1945, hubo más de 45 000 casos de difteria.
    Tampoco busquemos saber, pero ante cualquier angina sospechosa, dar cloruro de magnesio. No costará más que algunas diarreas a sus pacientes.

    Posología: 1 sobrecito de 20 gr por un litro de agua, 1 dosis: (según la edad) dos horas, después otra dosis, luego cada seis, ocho o doce horas según la gravedad.
    No olvidemos que el suero no cura el cien por ciento de los casos, y que él mismo puede ser responsable de accidentes gravísimos; y en fin, que está contraindicado en ciertos individuos.

    Plantas medicinales para la Difteria

    Enfermedad toxi-infecciosa epidémica y contagiosa, ia difteria es debida al bacilo gram positivo Corynebacterium diphteriae cuya exotoxina es responsable de las formas malignas de la enfermedad por difusión en el organismo, a nivel del sistema cardiovascular y nervioso.
    La rareza de la afección (vacunación sistemática, mejora de las condiciones de higiene, “genio evolutivo” de la enfermedad) suponen la posibilidad de hacerla desconocida (78 casos en 1968, 45 000 en 1945).
    Las manifestaciones locales de la enfermedad en la difteria común (las formas malignas son típicas y no serán recordadas) son habitualmente:
    – Anginas con falsas membranas: membranas “blancas nacarado” brillantes, bilaterales, que son adherentes (la mucosa sangra), coherentes (resisten al aplastamiento), reproducibles después de la ablación y extensivas.
    — El crup: más raramente en la actualidad. Se le encuentra sobre todo en el niño pequeño. Al principio, la voz y la tos son roncas, luego la voz se extingue con persistencia de la tos ronca que desaparece a su vez. Luego, aparecen la fase disneica y la fase de asfixia, si no se efectúa un tratamiento.
    Estos dos aspectos son de diagnóstico fácil, pero la afección se presenta cada vez más en formas atípicas: formas aritematosas simples, pultáceas, o pseudo-flemonosas. En el niño de pecho se observa sobre todo la difteria nasal, coriza pseudo-membranosa evocadora o forma larvada. En la práctica ante cualquier angina sospechosa de difteria, es preciso con urgencia:

    — Tomar una muestra de garganta con el fin de aislar el bacilo de Klebs-Loeffler;
    — Hacer un recuento de la fórmula y un MNI test para eliminar una mononucleosis infecciosa, pues la seroterapia no deja de presentar posibles inconvenientes (enfermedad serosa).