En el mercado

PARA SABER MÁS
En el mercado se encuentran pequeños aparatos  eléctricos que sueldan los bordes de la bolsa mediante calor.
Esta operación también puede llevarse a cabo con la ayuda de una plancha, eso sí, interponiendo entre la placa caliente de la plancha y el plástico que queremos sellar una hoja fina de papel.
La temperatura de la plancha tiene que ser la correspondiente a fibras sintéticas.
Las bolsas selladas mediante el calor pueden sutilizarse: por ello, no se eliminan, sino que se pueden cortar lo más cerca posible de la soldadura. Tras haber extraído el contenido, hay que lavarlas con cuidado y ponerlas a secar vueltas. Antes de sutilizarlas hay que comprobar que no estén rotas.

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CÓMO COLOCAR LOS PREPARADOS EN EL CONGELADOR

CÓMO COLOCAR LOS PREPARADOS EN EL CONGELADOR
Cómo ya se ha visto, es preferible ultracongelar los productos lo más rápidamente posible si se desean obtener los mejores resultados. Con los congeladores que normalmente se emplean en casa no es fácil lograrlo; no obstante, mediante algunos sencillos trucos podemos acercarnos a la
celeridad que requiere la ultra-congelación: se trata de un resultado parcial, pero con todo, útil para una mejor conservación de los productos. Las indicaciones que hay que seguir para congelar de forma óptima los productos pueden resumirse así: v Se pone en marcha la función de compresión continua pulsando el interruptor al efecto, al menos 12-24 horas antes de que los productos se introduzcan en el congelador.
Desde la tarde anterior habrá que poner el termostato al máximo, de tal modo que el congelador alcance rápidamente la temperatura seleccionada. Ello permite bajar la temperatura varios grados por debajo del límite (-18 °C) y, de este modo, preparar el aparato para recibir nuevos productos, reduciendo el tiempo de congelación.
La elección del momento previo en que debemos poner en marcha la compresión continua depende, sobre todo, de la cantidad de productos que se quiera congelar: cuanto mayor sea la cantidad, mayor será el tiempo. Una vez introducidos los productos, habrá que mantener la temperatura muy baja durante un día entero, y sólo a continuación, podrá pasarse a la temperatura de conservación, poniendo el termostato a la temperatura normal (-18 °C).
Se coloca el producto en el compartimento de congelación rápida o, a falta de éste, próximo a lo elementos de donde parte el frío (normalmente las paredes). Ello permite obtener una mejor conservación porque, como ya hemos dicho, la rapidez del proceso de congelación, tiene una importancia capital.

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Los contenedores rígidos

RECUERDE…
Los contenedores rígidos también pueden emplearse para los alimentos líquidos, prestando sin embargo atención a no llenarlos hasta el borde, pues los líquidos, al congelarse, aumentan de volumen: hay que dejarles un pequeño espacio para expandirse, ya que en caso contrario hacen saltar la tapa o, si ésta es resistente, pueden romper el contenedor.

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Conservacion de los alimentos

LO QUE NO HAY QUE HACER…
Hay que evitar los preparados muy grandes, incluso cuando los alimentos que queramos congelar sean muy voluminosos, y ello por dos razones: cuanto mayores sean las dimensiones del preparado de alimentos para congelar, mayor será el tiempo necesario para la congelación;
con toda probabilidad, es más difícil expulsar todo el aire de un preparado grande que de uno pequeño: el aire deteriora los alimentos;
antes de ponerlas en el congelador, hay que cerrar herméticamente todos los preparados, para aislar el alimento que contienen del ambiente exterior. Las bolsas pueden cerrarse de distintas maneras: la más frecuente es emplear pequeñas cintas de plástico con alma de metal que se encuentran en el mercado.
Las cajas de plástico y los contenedores de aluminio se venden, a menudo, con sus tapas especiales; en caso contrario, pueden cerrarse con papel de aluminio o con película transparente. Para mayor seguridad, pueden sellarse con cinta adhesiva.

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CÓMO SE PREPARAN LOS PRODUCTOS ALIMENTICIOS

CÓMO SE PREPARAN LOS PRODUCTOS
Uno de los problemas más importantes, cuando se decide congelar una cantidad respetable de alimentos, es elegir las dimensiones del envase.
Conviene hacer preparados de pequeño tamaño y de forma llana, porque su congelación es más rápida.
Además, los paquetes pequeños pueden consumirse de una sola vez (envases de una ración): ello resulta ventajoso, pues evita tener que abrir y cerrar sucesivas veces el preparado.
El oxígeno que contiene el aire, como se ha visto, puede provocar la degradación de muchos alimentos; por ello, cuando se mete un producto en un contenedor, hay que expulsar la mayor cantidad posible de aire.
Si se emplean bolsas de plástico o papel de aluminio, es preciso, una vez introducido el alimento para congelar, comprimirlos con las manos a fin de empujar el aire hacia fuera por la embocadura. Por lo que se refiere a los contenedores rígidos, por su parte, hay que llenarlos lo más posible, comprimiendo ligeramente el producto para hacer salir el aire de los espacios vacíos que se crean entre los diversos bloques de alimento.
LA UTILIDAD DE LA ETIQUETA
Es aconsejable colocar una etiqueta en el preparado, para poder distinguirlo del resto de los existentes en el congelador. Esto se hace también en el caso de contenedores transparentes, como las bolsas de plástico, porque muchos alimentos, una vez congelados, mudan su aspecto y no resultan fáciles de reconocer. Muchas bolsas para congelar llevan ya una etiqueta impresa directamente en el plástico, así como casi todas las cubiertas de las fiambreras de aluminio. En todo caso, si no hubiesen etiquetas preimpresas en el envase, pueden adquirirse etiquetas especiales autoadhesivas. Al escribir en la etiqueta hay que evitar usar bolígrafos normales porque la tinta, al someterse al frío, se disuelve y, a menudo, desaparece, haciendo imposible leer lo escrito. Así pues, hay que emplear lápices o rotuladores. Normalmente, en las etiquetas se recogen las siguientes informaciones:
* el contenido del envase y el modo en que se presenta el alimento (por ejemplo, pimientos cortados por la mitad);
* el peso del producto congelado y, si se considera importante, para cuántas personas puede ser suficiente;
* la fecha en la que se realizó la congelación y la fecha de caducidad, es decir, el día a partir del cual resulta imprudente consumir el alimento.  Para encontrar informacion sobre Aromaterapia podes entrar al link.

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RECIPIENTES DE VIDRIO PARA CONSERVAR ALIMENTOS

RECIPIENTES DE VIDRIO
Es erróneo emplear recipientes de vidrio común para congelar los alimentos, ya que se rompen con facilidad pues, a bajas temperaturas, el vidrio se vuelve aún más frágil de lo que es de por sí.
Además, estos contenedores tienen los cantos anchos y son casi siempre de forma redondeada, por lo que ocupan más espacio en el congelador. Otro defecto añadido al uso de estos recipientes es que los alimentos, para poder ser extraídos, deben descongelarse lentamente a temperatura ambiente (unos 20 °C): si se calienta, el vidrio común se rompe. Sin embargo, en el mercado podemos encontrar recipientes de vidrio especial que pueden calentarse sin inconveniente: se trata de una elección muy higiénica y estética, en la misma medida que costosa.

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Conserva de vegetales

PAPEL DE ALUMINIO
El papel de aluminio resulta adecuado para envolver trozos de carne y pescado para congelar, aunque no va bien para congelar hortalizas y frutas, especialmente si son delicadas.
Los vegetales, en efecto, presentan con frecuencia marcadas aristas y formas irregulares, lo que con facilidad provoca daños en el papel de aluminio. En ese caso es necesario emplear un material más resistente: en el mercado encontraremos papeles de aluminio de más espesor respecto a los normalmente empleados en la cocina.
Cuando se emplea el papel de aluminio para las hortalizas y la fruta, además, hay que envolver toda la confección con una película de plástico transparente (la misma que empleamos en la cocina) a fin de proteger mejor el producto y aislarlo del ambiente exterior.

CONTENEDORES RÍGIDOS
En el mercado hallamos distintos tipos de contenedores rígidos aptos para la congelación de alimentos. Además, pueden utilizarse para este fin, otros recipientes reciclados, como vasos y tarros de plástico. En cualquier caso, es aconsejable emplear contenedores de forma regular, rectangulares o cuadrados, para poderlos amontonar mejor en el congelador. Casi todos los contenedores rígidos admiten varios usos si previamente se lavan a conciencia. Los más importantes son:
* las bandejas de aluminio, que tienen una forma definida y mayor espesor que el papel ya mencionado; las hay de diversas dimensiones, casi siempre dotadas de su propia tapa;
* las cajas de plástico, dotadas de una tapa impermeable. Las hay de distintas medidas;
* los tarros y los vasos de plástico: a falta de contenedores específicos pueden emplearse tarros, como los de yogur, y vasos de plástico, o incluso vasos de cartón parafínico: no obstante, hay que tener cuidado en no verter líquidos calientes, que disolverían la parafina.
Antes de meterlos en el congelador hay que cubrirlos con su tapa, o con otro material, como papel de aluminio.

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CÓMO ESCOGER LOS CONTENEDORES PARA LA CONGELACIÓN

CÓMO ESCOGER LOS CONTENEDORES PARA LA CONGELACIÓN
Los productos alimenticios que se quieran conservar mediante bajas temperaturas no se meten tal cual en el congelador: antes se introducen en un contenedor.
Esto sirve para protegerlos del contacto con el ambiente exterior por motivos de higiene y, sobre todo, para evitar que la humedad que pierden en las primeras fases de la congelación se esparza por dentro del aparato, provocando la formación de escarcha.
Los contenedores de productos congelados deben presentar las siguientes características: no deben dejar pasar el aire ni la humedad, ni del contenedor hacia el exterior ni en sentido contrario: en pocas palabras, deben ser impermeables. Ello evita la desecación y las alteraciones de los alimentos congelados; deben ser resistentes a las bajas temperaturas; no deben ser finos, sino estar dotados de un cierto espesor: ello evita que los alimentos pierdan su aroma y sabor característicos y los transmitan al exterior, siendo así causa de malos olores en el congelador;
también deben ser aptos para contener productos ácidos; deben poderse cerrar herméticamente, cosa que puede hacerse mediante distintos sistemas.
Hoy en día existen, en el mercado, diversos tipos de contenedores adecuados para las distintas necesidades, como bolsas de plástico, cajas de distintos materiales y fiambreras o fresqueras de aluminio.
Conviene emplear siempre contenedores aptos para la congelación, aunque sean más caros, porque ofrecen mayores garantías de una conservación correcta. A continuación analizaremos las características de los principales contenedores.

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Camomila

Las manzanillas son plantas herbáceas de ciclo anual. Las flores, ricas en una esencia que tiene propiedades calmantes, se emplean en la cocina para la elaboración de infusiones. La manzanilla europea también es famosa por ser una de las malas hierbas más difíciles de erradicar en los campos de trigo y de otros cereales.

CÓMO ES LA PLANTA
La planta de la manzanilla europea mide de 20 a 30 cm y produce pequeñas inflorescencias con pétalos de color blanco y un disco amarillo en el centro que resguarda las verdaderas flores.
Las hojas están perfumadas y divididas en lóbulos separados por profundos canales. El tallo carece de pelos. La manzanilla común es muy parecida a la anterior, salvo por el hecho de que muchas de sus variedades tienen flores dobles y son, por ello, más productivas. Ambas especies florecen a lo largo de todo el verano.

LOS REQUISITOS AMBIENTALES
La manzanilla puede cultivarse en todas las regiones de clima templado o cálido. La única limitación afecta a las regiones con climas demasiado fríos en invierno, pues la planta no tolera las temperaturas muy bajas. Es por esta razón que su cultivo está especialmente difundido en las regiones centro meridionales del hemisferio norte (y viceversa en el sur).
El terreno ideal para la manzanilla es fértil, suelto, es decir, rico en arena, y en cualquier caso permeable, con cantidades reducidas de arcilla.

CÓMO SE CULTIVA
La manzanilla es una planta de cultivo bastante sencillo, puesto que no requiere atenciones particulares durante su crecimiento. Por lo general, se reproduce mediante división de los brotes. La siembra no se realiza casi nunca, pues la variedad de flores dobles, la más cultivada, raramente produce semillas y, además, éstas son estériles. La plantación puede realizarse a inicios de la primavera, colocando las plantas a una distancia de unos 15-20 cm entre sí. Para obtener una recogida anticipada puede hacerse una plantación más tupida 2-3 semanas
antes de la precedente. Sin embargo, en este caso es preciso realizar un entresacado al cabo de un mes.
Esta operación permite elegir las mejores plantas, que se dejan en el campo al tiempo que se eliminan las más pequeñas o mal formadas.
La floración es escalonada: comienza en junio y termina a mediados de septiembre. La manzanilla puede verse atacada por pulgones, pequeños insectos también conocidos como “piojos de las plantas”. La recolección se realiza antes de que se hayan abierto las flores, a partir del mes de junio. La primera floración da, por lo general, el producto de mejor calidad. La manzanilla europea, espontánea, y la manzanilla común se recogen más o menos durante el mismo período. En el caso de la manzanilla europea aconsejamos, por razones de comodidad, extirpar las flores sin tallo.
La producción de flores de la manzanilla común puede llegar a 100 g por m2: normalmente se sitúa en torno a 40-50 g por m2.

LA CONSERVACIÓN
Las flores de manzanilla, una vez recogidas, se desecan a la sombra en estancias aireadas. También es posible la desecación al sol: en este caso, se exponen las flores al aire abierto durante 1 día, pero no siempre se obtendrá un producto de buena calidad.
Por cada 100 g de flores frescas se obtienen unos 30-35 g de flores secas, siendo el aprovechamiento próximo al 30%.

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Manzanilla

Nombre científico
Anthemis nobílis Matricaria chamomilla

Familia
Compuestas inglés: chamomille francés: camomille
alemán: Kamille italiano: camomilla

Cómo se planta
trasplante de los brotes profundidad: 25-30 cm distancia entre las hileras: 20 cm
Distancia entre las plantas: 15-20 cm n° plantas/m2: 25-30
Recolección de las fores: de junio a mediados de septiembre

Con el nombre de manzanilla designamos dos especies distintas: la manzanilla noble o europea (Anthemis nobilisj, que abunda en los campos y las eras de las regiones cálidas y la manzanilla común o camomila fMatricaria chamomillaj, que es la especie que se suele cultivar. Ambas especies de manzanilla pertenecen a la familia de las compuestas (al igual que el girasol o la margarita).

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