
No es fácil distinguir de forma clara las distintas situaciones que se han descrito: para estar seguros es necesario hacer muchas pruebas, acaso contrastando las primeras veces las valoraciones propias con las de personas más expertas, como un agricultor, o bien comparando los resultados con los obtenidos mediante otros métodos de análisis. Sólo tras muchas tentativas se logra obtener un tacto “correcto”.

El terreno aparece compacto, permanece pegado a la mano y toma la forma de la palma; en cualquier caso, sólo una mínima parte de las partículas de las que se compone resbala y cae a tierra. Ello significa que el terreno es arcilloso. & El terreno resbala en parte y cae al suelo.

Este fenómeno negativo se llama erosión y se combate por muchos medios; por ejemplo, añadiendo sustancia orgánica. Por el contrario, los terrenos dotados de una cantidad suficiente o buena de “cementos”, es dec los de mezcla media, arcillosos y orgánicos, no corren este riesgo más que de forma limitada.

El “cemento” que mantiene unidas a las partículas en el interior de los grumos es, como se I visto, la arcilla y la sustancia orgánica.
En los terrenos pobres en estas partículas, es decir en los sueltos, a menudo no se forman U grumos y el suelo presenta una escasa cohesión.
Este es un grave defecto, pues basta con que corra el agua por el terreno o un fuerte viento pa llevarse la capa más superficial, que es la más fértil.

Cuando el terreno pierde su estructura se afirma que pasa al estado granular o desestructurado. En dicho caso, los terrones se descomponen, las partículas que forman el terreno se independizan por completo las unas de las otras v el terreno mismo se vuelve extremadamente compacto. Esta situación es particularmente negativa, pues los macroporos quedan reducidos a una cantidad muy limitada y, por tanto, el espacio para el aire se reduce a a mínima expresión!

La acción batiente que lleva a cabo la lluvia; el pisoteo provocado por el paso de máquinas y, en menor medida, de animales y de hombres; el reblandecimiento de la arcilla debido al estancamiento de las aguas o a una humedad excesiva del suelo; las labores efectuadas en un momento erróneo, como cuando, por ejemplo, el terreno está demasiado húmedo con el consiguiente embarrado; o bien cuando está demasiado seco, con la consiguiente pulverización.

Las cerezas pueden conservarse en el frigorífico durante un período de tiempo corto, no superior a 7-10 días, a una temperatura comprendida entre 1 y 4 °C, según la variedad. Se aconseja ponerlas en una bolsita de plástico cerrada mediante un lazo. Es preferible que la bolsita tenga unos agujeros diminuto que permitan transpirar a los fn tos, impidiéndose, de est modo, la formación de líquid de condensación en el interio Las cerezas también puede ultracongelarse, enteras o cort. das por la mitad, y conservars así por un período de une 6 meses. Las variedades que ti’ nen la pulpa más consisten son las más adecuadas para es tipo de conservación.

Presencia de larvas de color blanquecino, de pequeñas dimensiones y puntiagudas que excavan galerías en la pulpa. Los insectos adultos son pequeñas moscas de color negro que presentan dibujos amarillos en la cabeza y en el tórax. Las cerezas atacadas se marchitan rápidamente y caen.

Formación de manchas circulares de líneas o anillos amarillos en las hojas, y de macaduras en la piel de los frutos. Esta plaga se desarrolla en las hojas y frutos de la planta, y se suele conocer con el nombre científico de Plum Pox.

Una alimentación basada en frutas y verduras, que con sus fibras vegetales «cepillan» las paredes intestinales es la mejor garantía contra la aparición de tumores.
El magnesio también juega un papel importante en la prevención del cáncer, ya que este metal fortifica las cadenas químicas nucleocelularcs que determinan la correcta reproducción de las células, y cuyo deterioro puede provocar la aparición de tumores.