La fito-aromaterapia – ADVERTENCIA -

Las fórmulas a base de aceites esenciales y de tinturas madre indicadas en los tratamientos no son nunca limitativas. Su composición deber ser adaptada al tropismo pref erencial de esos medicamentos, al tropismo de los gérmenes de la enfermedad, y a los signos clínicos preponderantes. Esto es del dominio exclusivo del médico. Aquí más que en otros casos, es preciso conocer la génesis de la enfermedad, el terreno del paciente y el conjunto de las propiedades de los medicamentos utilizados. Una planta no se usa exclusivamente según su modo de acción dominante en apariencia y consagrado por la costumbre.
La salud es el bien primordial de todos. La de los niños es sagrada. No es permisible jugar a aprendices de brujos con ellos. La medicina fito-aromática padece ya bastante con todos los pseu-do-fitoterapeutas (que con la mayor frecuencia no son médicos) que la ejercen a tontas y a locas en detrimento de la salud y de la cartera del paciente.
La fito-aromaterapia, asociada con los oligo-elementos y el cloruro de magnesio, no basta por sí misma en la gran mayoría de los casos. Estas tres formas terapéuticas se inspiran en la misma noción de terreno.
La asociación sistemática, en una misma prescripción facultativa, de fitoterapia, de aromaterapia, de oligo-elementos, de homeopatía, de organoterapia, incluyendo a veces, añadidas en la misma sesión, la acupuntura, la auriculoterapia (¡todo ello para una misma persona!) es una prueba de irresponsabilidad médica y de desconocimiento total de cada una de estas medicinas (sin embargo no se pone en duda una cierta complementariedad).


