Camomila
Las manzanillas son plantas herbáceas de ciclo anual. Las flores, ricas en una esencia que tiene propiedades calmantes, se emplean en la cocina para la elaboración de infusiones. La manzanilla europea también es famosa por ser una de las malas hierbas más difíciles de erradicar en los campos de trigo y de otros cereales.
CÓMO ES LA PLANTA
La planta de la manzanilla europea mide de 20 a 30 cm y produce pequeñas inflorescencias con pétalos de color blanco y un disco amarillo en el centro que resguarda las verdaderas flores.
Las hojas están perfumadas y divididas en lóbulos separados por profundos canales. El tallo carece de pelos. La manzanilla común es muy parecida a la anterior, salvo por el hecho de que muchas de sus variedades tienen flores dobles y son, por ello, más productivas. Ambas especies florecen a lo largo de todo el verano.
LOS REQUISITOS AMBIENTALES
La manzanilla puede cultivarse en todas las regiones de clima templado o cálido. La única limitación afecta a las regiones con climas demasiado fríos en invierno, pues la planta no tolera las temperaturas muy bajas. Es por esta razón que su cultivo está especialmente difundido en las regiones centro meridionales del hemisferio norte (y viceversa en el sur).
El terreno ideal para la manzanilla es fértil, suelto, es decir, rico en arena, y en cualquier caso permeable, con cantidades reducidas de arcilla.
CÓMO SE CULTIVA
La manzanilla es una planta de cultivo bastante sencillo, puesto que no requiere atenciones particulares durante su crecimiento. Por lo general, se reproduce mediante división de los brotes. La siembra no se realiza casi nunca, pues la variedad de flores dobles, la más cultivada, raramente produce semillas y, además, éstas son estériles. La plantación puede realizarse a inicios de la primavera, colocando las plantas a una distancia de unos 15-20 cm entre sí. Para obtener una recogida anticipada puede hacerse una plantación más tupida 2-3 semanas
antes de la precedente. Sin embargo, en este caso es preciso realizar un entresacado al cabo de un mes.
Esta operación permite elegir las mejores plantas, que se dejan en el campo al tiempo que se eliminan las más pequeñas o mal formadas.
La floración es escalonada: comienza en junio y termina a mediados de septiembre. La manzanilla puede verse atacada por pulgones, pequeños insectos también conocidos como “piojos de las plantas”. La recolección se realiza antes de que se hayan abierto las flores, a partir del mes de junio. La primera floración da, por lo general, el producto de mejor calidad. La manzanilla europea, espontánea, y la manzanilla común se recogen más o menos durante el mismo período. En el caso de la manzanilla europea aconsejamos, por razones de comodidad, extirpar las flores sin tallo.
La producción de flores de la manzanilla común puede llegar a 100 g por m2: normalmente se sitúa en torno a 40-50 g por m2.
LA CONSERVACIÓN
Las flores de manzanilla, una vez recogidas, se desecan a la sombra en estancias aireadas. También es posible la desecación al sol: en este caso, se exponen las flores al aire abierto durante 1 día, pero no siempre se obtendrá un producto de buena calidad.
Por cada 100 g de flores frescas se obtienen unos 30-35 g de flores secas, siendo el aprovechamiento próximo al 30%.

