La Aromaterapia en niños

El niño está expuesto a numerosas afecciones benignas en su mayor parte. Los riesgos que corre no están tan relacionados con la propia enfermedad como con las complicaciones que ésta puede engendrar eventualmente, o con una terapéutica mal adaptada o demasiado agresiva, la aromaterapia.
La patología más frecuente y la más extendida es la relacionada con las infecciones. En general, la evolución de las enfermedades infecciosas es espontáneamente resolutiva, pues corresponde al tiempo necesario a la puesta en activo de los dispositivos inmuno-lógicos de defensa en conexión con el ciclo del agente patógeno.
La enfermedad sólo se desarrolla en un terreno frágil de forma temporal o prolongada, y las complicaciones no sobrevienen más que en terrenos debilitados o sometidos a una reinfectación masiva. La duración de esta evolución espontánea es variable según el grado de degradación del individuo.
La actitud terapéutica, excepto en los casos rarísimos en los que el organismo es absolutamente incapaz de responder a la agresión, sea porque ya no tenga los medios, o porque ésta le desborde, deberá atender sobre todo a no obstaculizar la puesta en activo de los sistemas de defensa. Es decir que la utilización de un antibiótico cuya acción inmunosupresora es conocida sólo será excepcional. Si la abstención terapéutica se justifica a veces, no se comprende por qué, .incluso en ese caso, debería privarse a los niños de un apoyo que justifica por lo menos el bajo tono que ha permitido la eclosión de la enfermedad, pues este apoyo y este estímulo son indispensables para proteger al niño y acelerar el proceso de curación.


