
Virtudes. Es muy similar a la artemisa por su acción medicinal y la recuerda también su nombre científico.
Contiene un aceite esencial, útil para ahuyentar moscas y polillas. Por ello, los tallos secos se suelen meter en saquitos o bolsitas dentro de los armarios para proteger y aromatizar la ropa y las mantelerías.
En Argentina sobre todo, con las hojas y sumidades floridas en forma de té, regula las menstruaciones y facilita los partos. Es igualmente un excelente remedio para detener la caída del cabello. Este último producto ha sido comercializado en España y en gran parte del mundo bajo la denominación de “abrótano macho”. Se emplea asimismo como tónico, vermífugo y en todas las afecciones de la boca (estomatitis, aftas, etc.)
No se le conocen aplicaciones gastronómicas directas aunque en la confección de pasteles a veces se usan sus raíces como relleno. Presencia. El abrótano macho pertenece a un género del que existen numerosas especies que crecen espontáneamente en Europa y Asia. Aparece en terrenos áridos, bien drenados y soleados con cultivos abandonados. Llega a medir 70 centímetros de altura. En España se encuentra con frecuencia en la zona denominada del Maestrazgo.
Partes utilizadas: Las cabezuelas (recogidas en julio) y las hojas (al inicio de la floración). Secado a la sombra.
— Componentes activos: El alcaloide llamado abrotanina y una esencia con un fuerte olor a limón.
— Propiedades: Tónico, aperitivo, vermífugo, emenagogo, astringente, balsámico.
Uso interno y externo. Véase: Dolores, aparato genitourinario, parasitosis, vómitos.

PRINCIPALES REMEDIOS DE UN YERBATERO
En la Facultad de Historia tuve como compañeros a muchos iberoamericanos. Cierto día, un estudiante ecuatoriano tuvo que explicar una lección en clase de Etnología o Antropología Social del que precisamente guardo los siguientes apuntes:
“Cuando era más joven —comenzó diciendo— mi padre me llevó de excursión a una aldea cercana a la capital coincidiendo con un día de mercado. Iba a visitar a su amigo —alcalde y médico del lugar— quien nos enseñó y dio toda clase de detalles de las mercancías ofrecidas deteniéndose en especial en los lugares de venta de los yerbateros a quienes trataba con toda clase de respeto”. Entre las plantas más corrientes que éstos empleaban en sus pócimas se hallaba la yuca o manioc que también es la base de la alimentación de los pueblos amazónicos. Su preparación como la de su hermana africana es muy delicada pues contiene un veneno mortal, el temible ácido cianhídrico. El tubérculo que exterior-mente se parece al boniato, lo pelan y cortan a trozos y lo sumergen en agua, a veces en un río, a
fin de que inicie la fermentación. Después lo rallan, muelen y exprimen para sacarle el jugo venenoso, finalmente lo dejan secar y ya es apto para poder ser mezclado (caso de utilizarlo como alimento basta amasarlo y cocerlo, resultando así una especie de pan ázimo, si bien difícil de digerir). Destacaban también los decorativos frutos de los ajíes de alegre colorido: rojo, naranja, amarillo, de picantísimo sabor. Enteros, machacados o molidos, aumentan la temperatura del cuerpo y facilitan la necesaria transpiración en aquel sofocante clima de forma que el ambiente no parece tan opresivo, incluso fresco, los yerbateros lo recomiendan como remedio contra la parálisis y las digestiones pesadas puesto que estimula la secreción salivar y los jugos gástricos con lo que acelera la digestión y ayuda a vencer la inapetencia.
Pimienta de Cayena denominada así por ser de la antigua Guayana Francesa (recomendada por los yerbateros como preventivo de algunas enfermedades, tomada en polvo o en pildoras). Su tintura alivia un tanto los dolorosos sabañones.
Con poco esfuerzo —siguió su exposición mi compañero— se podía ver en los puestos de los yerbateros la hierbabuena o la manzanilla, el tomillo o el laurel y también el eucalipto, poleo, menta, albahaca, plantas y hierbas trasplantadas del viejo mundo. Sin embargo, la mayoría provienen de la exhuberante región amazónica que las gentes andinas conocen con el nombre de Oriente. Se trata de hierbas, matas, hojas y raíces de los más variados tamaños formas y colores que sólo ellos conocen y que poseen complicados nombres de origen africanos.
Es curioso que ni las tribus amazónicas: yaguas, cocamas, ticunas, shipibos, witotos, ni sus yerbateros, no elaboran ninguna bebida alcohólica, sino refrescantes jugos de frutos y que no fuman el tabaco, sino que ingieren gotas de un líquido nicotínico preparado con sus hojas. Además de algunos narcóticos preparan pastillas de coca (de cuya extraordinaria importancia se hablará en otro artículo) a base de hojas de esta planta, tostadas y pulverizadas; mezcladas con arcilla calcinada, harina de manioc y cal de cenizas de hoja de palma. Los yerbateros recomiendan mantener esta pastilla durante muchas horas en la boca cuando se necesita realizar un esfuerzo físico extraordinario. El más importante de los productos ofrecidos por los yerbateros y de muy difícil obtención, por lo que alcanza precios elevados, es el denominado sangre de grado que al parecer sirve para la regeneración de los tejidos biológicos humanos. Es como una resina (conocida como sangre) extraída de un árbol que los indígenas designan como grado. Posee múltiples aplicaciones sobresaliendo la que afirma que cura el cáncer. Tan sólo desde hace pocos años en los que el hombre blanco ha averiguado su amplio espectro utilitario con resultados satisfactorios, ha hecho crecer su fama por todo América. Sin embargo, al quererlo aplicar industrialmente el fracaso, por el momento, ha sido bastante rotundo. Sin que afirmemos ni neguemos, me sorprendió que el propio compañero tuviera fe en el misterioso producto para combatir la terrible enfermedad, si bien todavía no se ha descubierto ni el porqué ni cómo actúa. Desgraciadamente, el maravilloso producto a medida que se va vendiendo a los intermediarios va siendo adulterado y perdiendo eficacia. La sangre de grado pura ha de comprarse en algún claro de la selva ocupado por un perdido poblado. La leyenda de sus propiedades alcanza la civilización urbana, pero solamente in siiu es posible comprobar si su efectividad es verdadera. Los indios más primitivos celosamente guardan todavía su secreto ¡y tantos otros!

ZURRÓN DE PASTOR
(Bolsa del Pastor Mastuerzo Paniquesillo Yerba del Pajarito)
Posee excelentes propiedades antihemorrágicas. Puede utilizarse contra los vómitos de sangre. Los hemofílicos debieran tener siempre a mano esta planta. Eficaz contra las hemorragias nasales y uterinas, indicadas en menstruaciones demasiado largas o abundantes.