
El chalote o aso de ascalonia pertenece a ia familia tía las liliáceas (al igual que el ajo, la cebolla y el espárrago, no se conoce su origen con exactitud, si bien se considera que deriva de una mutación de la cebolla. Las primeras noticias históricas ciertas relativas a esta hortaliza se remontan al siglo IX: las crónicas refieren que se podía encontrar en los jardines de la corte de Carlomagno.

El aire ha de entrar en la boca, pero no en el estómago. Si se traga la comida con precipitación o se bebe a grandes sorbos, entra aire en el estómago (acrofagia), lo que dificulta la digestión y crea una sensación de pesadez y malestar. Las bebidas muy frías (aparte de otros inconvenientes) favorecen la acrofagia, ya que los gases s disuelven mejor en frío, por lo que los líquidos muy enfriados llevan disuelta mucho más cantidad de aire que a temperatura ambiente. Cuando el líquido se calienta en el estómago, suelta el aire que lleva disuclto.

Por cierto que la civilizada costumbre de comer con la boc cerrada, si se cumple con excesiva rigidez, aire plantas, no es saludable, pues con viene que entre aire en la boca durante la masticación para que bolo alimenticio se oxigene. No hay porqué alarmarse, pues ello es compatible con la buena educación, ya que no hay ninguna necesidad de enseñarle la campanilla al comensal de enfrente para permití la entrada de un poco de aire en la boca durante la masticación.

No todos los alimentos exigen la misma masticación (dependerá de su dureza, fibrosidad, etcétera), pero, como norma general, no se debería masticar ningún bocado menos de treinta veces, cosa que muy poca gente hace.

Una masticación apresurada y una insalivación insuficiente son el primer paso para una mala digestión. A este respecto, Gandhi decía «hay que beber los sólidos y comer los líquidos», dando a entender que los sólidos había que masticarlos hasta convertirlos en una papilla casi líquida, y que los líquidos no había que tragarlos sin más, sin insalivarlos y caldearlos antes en la boca.

Una dieta eminentemente vegetariana evita la formación del ácido úrico y, con su acción diurética y depurativa, limpia progresivamente el organismo del que se hubiera podido acumular. En contra de lo que mucha gente cree, la artritis, el reuma, la gota, la uremis. etc., se pueden curar por completo sin más que seguir una dicta adecuada y con la ayuda de una cuantas infusiones (ver «artritis» en el índice de dolencias).

Una alimentación diurética (que favorece la producción de orina) y depurativa, basada en frutas y verduras frescas, sin carnes contaminantes, mantiene los riñones limpios y saludables.

Que el terror que mucha gente le tiene al dentista (hoy totalmente injustificado, con los tornos a elevadas revoluciones y las anestesias locales) no le indica a conservar en la boca una muela en mal estado. Las consecuencias podrían ser mucho más graves de lo que parece a primera vista. Lo mismo puede decirse de unas amígdalas que se infectan continuamente, de una infección crónica de las vías urinarias, etc.

Colar, endulzar con miel, añadir rodajas de limó y tomar bien caliente.
Cuando el resfriado afecta también a los bronquios, se puede recurrir a la siguiente infusión: echar un litro de agua hirviendo sobre 5 gramos de gálbulos de enebro triturados, 10 gramos de hojas de eucalipto. 10 gramos de tallos floridos de hiedra terrestre y 20 gramos de llores de amapola.

El endurecimiento progresivo de las arterias (arteriesclerosis) con la consiguiente subida de la presión sanguínea (hipertensión) y sobreesfuerzo cardíaco, se ha considerado durante mucho üempo una consecuencia inevitable de la edad.