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    Plantas para el comienzo de la enfermedad

    a enfermedad al comienzo
    Estimo que en esos casos no hay ningún problema de curación.
    1. Cloruro de magnesio (20):
    1 dosis (en función de la edad). Dos horas después, otra dosis; luego una dosis cada seis horas durante dos o tres días; después una dosis por la mañana y la noche durante tres semanas.
    2. AE Canela 1.50 gr AE Romero 1.00 gr AE Geranio 1.00 gr Aceite de uva csp 45 mi
    5 a 15 gotas (según la edad) mañana, mediodía y noche.
    3. Bellis perennis
    Hypeñcum perforatum TM      aa csp 125 mi Viscum álbum TM
    10 a 45 gotas (según la edad) mañana, mediodía y noche.
    4. Cobre Oligosol:
    Una ampolleta mañana y noche durante diez días, luego una ampolleta por día durante diez días.
    5. Instilaciones nasales con:
    Una ampolleta de granulos de plata + una ampolleta de plasma de Quinton y mezclar.
    Mañana, mediodía y noche durante diez días.

    Plantas para la Poliomielitis

    1 La poliomelitis anterior aguda es una enfermedad infecciosa, epidémica y contagiosa debida a los piliovirus que tienen un cuádruple tropismo: intestinal, nervioso, meníngeo y muscular.
    Las vacunaciones sistemáticas y la mejora de las condiciones de higiene la han convertido en rara: menos de cien casos declarados por año.
    La vía de entrada del virus es esencialmente intestinal, a veces rinofaríngea. En la gran mayoría de los casos, no atraviesa la barrera intestinal y la enfermedad queda inadvertida. En algunos casos (5 por ciento en promedio), franquea la barrera intestinal y pasa a la sangre; la enfermedad se reduce entonces a una angina, una rinofaringitis, una gripe de verano, unos trastornos digestivos.
    Bajo la influencia de factores favorecedores encontrados en el interrogatorio (intervención quirúrgica, vacuna, enfermedad infecciosa, fatiga, sobrecarga, etc.), el virus franquea la barrera meníngea (una de cada cinco veces, formas atenuadas). Es la polio-enfermedad que se traduce a continuación por unas parálisis con la posible aparición de perturbaciones respiratorias.
    El virus destruye la sustancia nerviosa de los cuernos anteriores de la médula y va a dejar unas cicatrices esclerosas que se traducirán siempre en el plano clínico por secuelas más o menos importantes.