Propiedades del esparrago

UN DIURÉTICO CONOCIDO POR LOS EGIPCIOS
El espárrago era conocido, cultivado y consumido desde la más remota antigüedad, como atestiguan los bajorrelieves de las pirámides egipcias. Dioscórides, Plinio el Viejo y Galeno lo recomendaban para curar afecciones del hígado y cólicos nefríticos. Plinio lo describía también como un afrodisíaco, propiedad que hoy sigue adjudicándosele. Está considerado como una de las cinco raíces más importantes de la antigua farmacopea (junto con el apio silvestre, el perejil y el tragón) y todos los autores están de acuerdo en calificarlo de inequívocamente diurético. Algunos han llegado incluso a denunciar su efecto irritante en las vías urinarias, aunque, como siempre, hay que revitalizar esta acción, toda vez que dicho efecto no se constata más que cuando existe una lesión previa de las vías urinarias. Más tarde, Broussaís recomendaba jarabe de puntas de espárrago para calmar las palpitaciones cardiacas, una indicación que no ha sido confirmada por investigadores alemanes. Actualmente, Valnet define el espárrago como depurador, diurético, drenador hepático y renal, remineralízador y fluidificador de la sangre.

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