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    ABETO

    ABETO
    Descripción. Este árbol de gran majestuosidad tiene su origen en el Hemisferio Norte (zonas montañosas).
    Hace más de 50 millones de años, el abeto blanco ya poblaba la tierra. Puede alcanzar 800 años de edad. Este género comprende más de 40 especies. Destaca el abeto rojo (A bies excelsa), llamado abeto alemán.
    Desde hace siglos, los médicos aconsejan a los convalecientes de enfermedades pulmonares y a los asmáticos dar paseos por los bosques de abetos cuyo intenso y fresquísimo perfume resulta una medicina natural y eficaz. Cuentan que el gran Hipócrates utilizaba la resina de abeto para curar las enfermedades pulmonares y las toses obstinadas. El abeto es un árbol de gran porte, siempre verde, cuyo tronco recto
    puede rebasar los 60 metros de al-tura; corteza relativamente lisa, grisácea, con la copa piramidal. Las ramas crecen escalonadas en planos horizontales, concentrándose en el vértice con la edad. Yemas resinosas, acículas simples, aplastadas, dispuestas en dos filas. Las flores (abril-mayo) sólo existen en las ramas superiores, dándose aquellas de los dos sexos, es decir flores macho y flores hembra. Sobre las ramas se forman unas pinas pequeñas —de unos 5 cm. de ancho— con escamas recubriendo las semillas. Estas pinas permanecen sujetas al árbol y sólo se desprenden los piñones y las escamas, dispersas por el viento.

    Abeto de la Familia de las Coníferas

    ABETO (Familia de las Coniferas)
    Arbol de tronco alto, de hojas aguzadas siempre verdes. Los frutos de los abetos tienen forma de cono, de ahí la denominación de coniferas. Su nombre latino Abies significa planta muy longeva. Puede alcanzar los 60 m de altura. Los dos tipos de abetos más difundidos en Europa son el blanco y el rojo. El primero, muy abundante en las regiones montañosas de la Europa central y meridional, proporciona leña para quemar y madera para la construcción; el segundo, de naturaleza muy apreciada, forma grandes bosques, incluso más arriba de los dos mil metros. La pez se extraía de ambos tipos de abeto.
    Propiedades curativas. El abeto, sumamente rico en resina, ha resultado de gran utilidad, desde la antigüedad, para el tratamiento de todas las afecciones pulmonares. En la actualidad, con las yemas se preparan infusiones muy indicadas para combatir la bronquitis, las formas agudas de la cistitis, la tos convulsiva y la fluxión de la vejiga. Es notorio que los lugares donde se cultivan las coniferas ejercen una acción benéfica sobre las enfermedades de índole pulmonar, mejorando los enfermos que pasan allí largas temporadas.
    Se obtendrá una infusión eficaz de yemas de abeto usando las siguientes proporciones: 70-80 g en 500 g de agua. Se produce un jarabe que se toma a razón de 100-200 g diarios.